Boletín Marzo

Boletín Marzo

El desarrollo del lenguaje en los niños se da en diferentes dimensiones:

Forma (organización, estructuración del lenguaje y manera de pronunciar o articular cada fonema o sonido), contenido (relacionado con el vocabulario, la comprensión, el seguimiento de instrucciones, significado de las palabras) y uso (la utilización y uso del lenguaje en los diferentes contextos en los que se desenvuelve el niño).

Dichas dimensiones del lenguaje avanzan y se adquieren progresivamente de acuerdo a la edad, hasta completarse alrededor de los 5 años. A medida que va creciendo su cuerpo, va teniendo habilidades motoras más organizadas y voluntarias, sus posibilidades de comunicación se van incrementando y complejizando progresivamente, pues motricidad y lenguaje tienen una estrecha relación en el desarrollo. Durante los primeros meses de vida los niños se comunican a través del llanto, que con el pasar del tiempo se vuelve más diferenciado, permitiéndole al adulto identificar por qué llora: cólico, mojado, calor, etc.

La familia juega un papel determinante, pues es fundamental que los adultos no seamos intérprete de los niños, se le debe hablar claro, sin diminutivos, evitar la comunicación por señas, gestos o sonidos; llamar las cosas por su nombre no por apodos y exigir una comunicación verbal. En cada situación que vivimos está inmerso el lenguaje, por eso, durante las actividades cotidianas es necesario verbalizar lo que se hace con los niños: “te voy a poner la camisa, ¿dónde está el brazo?”, “¿dónde nos vamos a jabonar primero?”. Es necesario realizar diferentes tipos de preguntas donde la respuesta no sólo sea “si” o “no”, sino que se permitan dar opciones para que poco a poco el niño logre tener respuestas espontáneas de acuerdo a sus motivaciones, gustos, intereses y necesidades.

Si bien el desarrollo del lenguaje se da paralelamente a otros desarrollos, también es importante tener en cuenta las actividades que pueden promoverlo partiendo de las necesidades de cada niño:

De 0 a 2 años, es importante proporcionar estímulos en los cuales se nombre los objetos, se den instrucciones cortas y concretas, se hagan preguntas y se permita el tiempo para que respondan, así no lo hagan, se irán preparando para el respeto de turnos.

Durante esta edad inician el balbuceo, la imitación, repetición de sonidos y palabras bisílabas o el final de aquellas que son más largas, así como movimientos con la boca; por eso, practicar los siguientes ejercicios ayudará a fortalecer sus músculos para pronunciar a futuro todos los fonemas o sonidos del habla: sacar y meter la lengua, moverla a los lados, arriba, abajo, chasquearla, soplar, empujar las mejillas con la lengua, inflarlas, tirar besos fuertes y sonoros, hacer boca de pescadito, entre otras.

Entre los 2 y 3 años, los niños incrementan considerablemente su vocabulario, cada vez hablan más, los sonidos para nombrar los objetos van desapareciendo para pasar a llamarlos por su nombre; empiezan a formar oraciones de dos palabras: “mamá jugo”, “papá parque”. Poco apoco su lenguaje se va volviendo más estructurado, claro, con algunas fallas para conjugar verbos y artículos: “un mesa”. Es importante que en esta edad se inicien juegos de mesa como loterías, lectura de cuentos e imágenes, canten y bailen las rondas infantiles siguiendo las instrucciones, se describan objetos por sus características físicas o usos. Durante esta etapa, ya deben comer todo tipo de alimentos sólidos y articular los fonemas /m, p, b, n, ñ, f, l, t, d, j/.

Entre los 3 y 4 años, el lenguaje se encuentra mucho más estructurado, sólo falta que se complete la conjugación de verbos en los diferentes tiempos verbales. Durante esta etapa, los niños logran iniciar y mantener conversaciones sencillas con pares y adultos. Empiezan a narrar cuentos y articulan los sonidos /s, c, g, r/ y los sonidos combinados con /l/, pl, bl, fl. Jueguen a las adivinanzas, conversen, describan láminas, preparen recetas.

Entre los 4 y 5 años, se estructura por completo el lenguaje, ocasionalmente se dificulta la conjugación de los verbos, se adquiere la articulación completa de los fonemas /r, rr/ y de las sílabas combinadas con ellos: br, pr, cr, dr, fr, gr, pr. Conversan con adultos con coherencia y logrando finalizar la conversación, cuentan y narran historias, y son capaces de crear las propias. SE recomienda realizar con elos niños trabalenguas, rimas, jugar a interpretar diferentes personajes, al supermercado, a la peluquería, a la mímica. Si al finalizar esta edad aún no se ha logrado la articulación del fonema /r, rr/, practiquen los ejercicios de lengua y busquen el apoyo de un profesional en el área para que les apoye. Es importante que al iniciar el proceso de lectura y escritura, el lenguaje oral este adquirido con el fin de evitar dificultades durante el desarrollo del lenguaje escrito.

 Lorena Duarte Alarcón
Fonoaudióloga